martes, 27 de marzo de 2012

El ejército más genocida del mundo instala base en Argentina? Quien autoriza, Sra Presidenta Usted debe dar una respuesta inmediata además de expulsar a los genocidas de nuestra nación. Vienen por nuestros bienes naturales y el Acuífero Guaraní

Esta bandera de EEUU fue fotografiada en Bariloche  a principios de
 Marzo en las instalaciones de INVAP SA:Era el adelanto a esta noticia

EL COMANDO SUR EN EL CHAC0

PROCESO DE LA INFORMACION OBTENIDA POR LOS MIEMBROS DEL CEMIDA ELSA BRUZZONE Y JOSÉ LUIS GARCÍA
A través de la valiosa información proporcionada por ”EL CALDERO 2008”,  luego  confirmada y ampliada por distintas y confiables fuentes nos enteramos de la infausta nueva: El Comando  Sur de los EE UU lograba  imponer  su objetivo de hacer pié en nuestro país para disponer una base militar en proximidades de la Triple Frontera ,  instalándose nada menos que en la ciudad de Resistencia,  capital  de  la  Provincia  del Chaco.     Conviene  recordar  que  durante  los  primeros  años  de  este siglo  EE UU  presionó  de todas maneras  sobre  los sucesivos  gobiernos  argentinos  para  lograr  la instalación  de  una  base  militar   en  San  Ignacio,  Provincia  de  Misiones, próxima a la  Triple  Frontera,  con  el  pretexto  de  vigilar  las  presuntas  actividades  terroristas  en  la  Región,  no  logrando  nunca  su  objetivo.
Presentamos una escueta síntesis de los fundamentos que sustentan la veracidad de estas noticias así  como un análisis de la forma como se ha aplicado y se aplica la estrategia para el control militar y de los recursos naturales estratégicos de la Región por parte del llamado “Comando Sur” de  EE  UU                               
Todo  se  inició  cuando el  Comando Sur y  la   embajada   norteamericana   impulsaron un “Programa de Fortalecimiento del Sistema Provincial de Emergencias,” que fue aprobado en 2006 por el ex Ministro Aníbal Fernández, como un aporte a los programas sociales que desarrollaba el gobierno.  De esta manera  y enmascarando las reales intenciones se posibilitaba la  entrada de dicho Comando  en territorio argentino   por la puerta de servicio.   
Ello implicó realizar inicialmente   campañas de "concientización humanitaria" y de  instrucción a la población  con  el  objetivo  de   establecer,   en un futuro   que   manifestaron  cercano,  personal para colaborar con la "ayuda humanitaria",  tal como había ocurrido con  anterioridad  en  Ecuador,  Honduras,  Costa Rica,  Paraguay   y   Colombia.
 Ese futuro cercano    llegó cuando  el  Gobernador del Chaco  Jorge  Capitanich,   recibió  en diciembre de  2011  al   Consejero  de la Embajada norteamericana  en Argentina  Jefferson Brown  y  al   coronel EDWIN PASSMORE agregado militar del Comando Sur de  EE  UU quienes  le   informaron que su Provincia sería la elegida para la puesta en marcha de esos planes.  Con ellos analizó los proyectos conjuntos que definieron la inauguración del primer Organismo de esa Ayuda en  Argentina en la ciudad de Resistencia,   de lo  que   se  sospecha será una   base militar   encubierta  de control y monitoreo de EE  UU  en territorio argentino,  bajo  el  eufemístico  nombre  de   “Centro de Ayuda Humanitaria”.
En la oportunidad, Brown expresó  “éste es uno de los proyectos más importantes que el gobierno norteamericano tiene con Argentina.  Se trata del primer Centro de Respuesta a Emergencias, cuya construcción demandó una inversión de tres  millones de dólares y  fue financiado por una donación de la Embajada de Estados Unidos”. El edificio, de aspecto impresionante,  está ubicado en el predio del Aeropuerto de Resistencia,  “Sólo resta equiparlo con tecnología informática  para luego culminar  con  una capacitación al personal”  manifestó  el  coronel Edwin Passmore,  acompañado en la oportunidad por el  representante de la Agencia de Inversión,  Comercio Exterior y Relaciones Internacionales del Chaco  Marcos Sotelo.
El coronel  Passmore,   el representante del COMANDANTE DEL COMANDO SUR DE EE  UU  que opera como una especie de Virrey de la Región y  tiene acreditados agregados militares  en la Cancillería Argentina,  explicó que ese Centro de Operaciones “está pensando para emergencias naturales como inundaciones o sequias, pero también puede utilizarse, por ejemplo, para epidemias como” el dengue”.  Señaló   además   que   el   sitio contendrá la informática adecuada   para realizar “la coordinación con los organismos necesarios antes los eventuales sucesos,”   detalló que la construcción había sido acordada dos años   atrás   entre Capitanich   y   el ex embajador  Earl Anthony Wayne   y   aseguró que el Centro estará financiado por el Comando Sur.
Lo que no pudo aclarar fue como un programa con apariencia civil es  realizado  por  un    COMANDO  MILITAR  DE    EE  UU,  EL CUAL  NO GUARDA  RELACION  DE  DEPENDENCIA  CON  LA  EMBAJADA  DE  ESE  PAIS, que es la que  debería  tener  a  su  cargo o patrocinar  programas  realmente  solidarios  y  exclusivamente  civiles.
El Gobernador  Jorge  Capitanich  ya  había recibido en septiembre de  2011  a una delegación de legisladores norteamericanos que  visitaron la Provincia para estrechar vínculos entre ambos “países”   según  declararon  a  los  medios  de  comunicación.  En  esa  ocasión    recomendó a los  legisladores,   a  quienes  calificó  como   la nueva generación de políticos estadounidenses, tener como estrategia,  para  reposicionar  a EE.UU  después de la crisis actual, la unión americana y de esta manera convertir al continente en una potencia mundial.  Juntos seremos la mayor reserva de minería, agua dulce, alimentos, energía,  industria cultural, atractivos turísticos, talentos de recursos humanos y tecnología vinculada a procesos productivos”, explicó el Gobernador, que casi hablaba como un mandatario presidencial o como   ¿un delegado imperial?   “Desde América del Sur vemos con tristeza que Estados Unidos no nos considere un aliado”, manifestó en la oportunidad, asegurando que está crisis es una ocasión para potenciar las relaciones. “Defiendo una alianza estratégica y estoy dispuesto a luchar por esa idea”, afirmó sin titubeos ante la delegación norteamericana   asumiendo  de facto el manejo de las relaciones internacionales de la  Argentina y más   aún,  las  de  UNASUR.  Cosa  rara  ¿verdad…?
Asimismo  y  como parte del paquete firmado en nombre de EE  UU    la empresa Forbes Energy   invertirá 100 millones de dólares en el Chaco para producir bioetanol a partir de la caña de azúcar.  “Hemos recorrido la zona norte de Argentina y hemos focalizado nuestro interés en Chaco por sus importantes condiciones productivas. Ahora sólo debemos definir algunos puntos fundamentales pero ya estamos listos  para invertir en la Provincia”, aseguró Alexander Forbes, gerente de la empresa. ¿Habrá sido ese el precio de la entrega?   Cabe  recordar  que  al  grupo  Forbes  &  Manhattan  pertenecen  las  empresas  mineras   Rodinia  Lithium,  presente  en  los  Salares  de  Diablillos,  Centenario  y  Ratones,   Salta;  y  Rodinia  Minerals,  presente  en  el  Salar  de  Salinas  Grandes,  Jujuy.
Esta llamativa posición  en defensa de la unión estratégica con los EE  UU   ha permitido que el Comando Sur se instale como “Base de Ayuda Humanitaria” en territorio argentino lo que le asegurará adicionalmente el monitoreo y control satelital de toda la región ubicada cerca de la Triple Frontera entre  Argentina,  Paraguay y  Brasil y ADEMÁS  sobre el codiciado ACUIFERO GUARANI, la mayor reserva de agua dulce de la Región,   SIN CONTAR LOS BAÑADOS Y ESTEROS DEL  IBERÁ.
 Pero la pregunta básica es  ¿Cómo funcionará realmente este CENTRO DE COPERACION  o nuestra denuncia es un simple delirio conspirativo?
 Para ello será necesario considerar que la operación se inició con la puesta en marcha de un taller para capacitación de funcionarios e integrantes de los Municipios del interior del Chaco, dictado por un consultor salvadoreño contratado por el Comando Sur, en el marco del Programa de Asistencia Humanitaria  que se implementó  en la Provincia a partir de un Convenio suscripto entre el Gobierno Provincial, la Embajada de EE  UU y el Comando Sur  a través del cual este último  brindará asistencia técnica  para el armado de los programas y sistemas para la asistencia en la emergencia ambiental  y propondrá las acciones por desarrollar,  las  cuales  se deben enmarcar en el mencionado Programa.   Es de hacer notar  que esa gestión cívico – militar   ya está hoy en Argentina proporcionando “ayuda humanitaria”, y  capacitando a los funcionarios públicos para atender  posibles emergencias en la Provincia.
Existiendo   múltiples organismos no militares nacionales e internacionales cuya actividad se orienta hacia una misión social y humanitaria no queda claro por qué estas tareas se encomendaron al Comando Sur en forma altamente sospechosa   ya que es conocida la doble misión de las embajadas y los organismos militares de EE  UU   en los diversos programas civiles y militares de ese país para ayuda, capacitación, intercambio, cooperación, trabajo bilateral y que culminan con la realización de ejercicios militares “combinados”  con los efectivos  de los países involucrados .
Además todo  ello constituye el fundamento del funcionamiento del llamado SIAD  (Sistema Interamericano de Defensa) creado por EE  UU   dentro del cual el COMANDO SUR es el principal órgano operador para Latinoamérica y El Caribe,  independientemente de las atribuciones políticas de las  embajadas norteamericanas en el Continente.
Por un lado, Washington presenta un  componente humanitario visible al público, estructurado sobre actividades que la sociedad visualiza como 'justas' y en su beneficio, de modo tal que pueda justificarse una interacción bilateral.   Causas como ayuda humanitaria, sanidad y salud pública, emergencias y desastres naturales, derechos humanos, seguridad, lucha contra el narcotráfico y el narcoterrorismo.    Pero por otro lado, existe una componente no visible que se encuadra en los objetivos estratégicos afines a los intereses de EE UU y muchas veces contrapuestos a los del país asistido, conducidos por un comando militar.
Además  se suman  a esta operatoria los  ”Acuerdos de Cooperación” que el Gobierno Nacional  Argentino ya viene manteniendo  con EEUU  en el plano militar y civil;   sea por ejemplo para capacitación de civiles y militares con instructores estadounidenses, como son los   Programas   Internacionales para Educación y Entrenamiento Militar, de Seguridad de Fronteras y Control de Exportaciones y de Asistencia Antiterrorista. También Washington envía fondos para educación y entrenamiento policial.   En este marco, con un acuerdo y reuniones entre representantes de la embajada de EE  UU y  del   Comando Sur con el Ministerio de Seguridad  de Argentina y el Gobierno del Chaco, se desarrolla el 'Programa de Fortalecimiento del Sistema Provincial de Emergencias', que habilita la doble intervención (visible/encubierta) de EEUU en la región.
Como expresa  el  Comando Sur estas estructuras de cooperación facilitan   la interacción militar con militares de la zona  la  cual  es  necesaria  para “mantener un contacto regular que construya confianza e intercambio de información relevante para la seguridad regional.”    Permite  conocer cómo trabajan otros militares (sus procedimientos y capacidades de  comando y control)  considerados importantes para una futura cooperación. Los militares estadounidenses buscan a través de estos programas, construir relaciones interpersonales con oficiales de otros países, amistad y camaradería con los altos jefes y aumentar el acceso a los militares de la región, para convertirlos en potenciales aliados en futuros conflictos.
Cuando ha sido alcanzada cierta aceptación de su accionar por la sociedad   y se ha logrado un nivel de organización aceptable, surgirá naturalmente la necesidad de instalar, por ejemplo, un Centro de Coordinación Antidrogas en la localidad, con ello las bases militares  serían entonces  Centros de Seguridad Cooperativa.    Ellas podrán materializarse como instalaciones  inocuas que podrían traer progreso a la zona.    Para ello bastará con que el Comando Sur logre disponer de estructuras, terrenos, almacenes, rutas, aeródromos, puertos que podrán ser concesionados, alquilados y/o mantenidos por la nación anfitriona, y en servicio con poco personal  permanente o temporario. Estas bases encubiertas,  listas para ser completamente activadas,     podrán tener facilidades y equipamiento predeterminado para albergar rotación de fuerzas  y  actuar como centros de entrenamiento regionales en operaciones combinadas con   EE  UU.  Pueden presentarse  como no militares   para que sean aprobadas por los Congresos de los países involucrados  y   mostrarse necesarias para el control del contrabando, migraciones ilegales y narcotráfico,  un ejemplo cercano lo constituye el predio “Mariscal Estigarribia” en el Paraguay.
Estas instalaciones operacionales extraterritoriales de EE  UU,  por una especie de metamorfosis,   se transforman con el devenir de la “amenaza” de un enemigo común  en lo que ellos denominan Base de Operaciones Principales (MOB), fortificaciones militares para comando, control y comunicaciones con fuerzas operativas permanentes; Base de Operaciones de Avanzada (FOB), extensión de la anterior para operaciones especiales  y que incluye aeródromo, fondeadero o muelle; Centro Operativo de Avanzada (FOL),   similar al anterior pero sin toda su infraestructura  y  primariamente utilizada  para operaciones antidrogas; Centro de Seguridad Cooperativa (CSL),  con poca o nula  presencia   permanente de los estadounidenses, mantenida por concesión o por el país anfitrión,  funciona como centro para actividades de cooperación con éste, rotación de fuerzas, apoyo logístico y acceso ante contingencias.  Pruebas de su existencia  las encontramos en distintos países latinoamericanos y caribeños.  Es el caso de las bases de  Comalapa, Aruba y Curazao, por ejemplo, que se clasificaban como FOL,  es decir para lucha antidrogas,   y luego fueron redefinidas como CSL (de Cooperación).  Curiosamente las  tres  están en lugares geográficos privilegiados con pistas de aterrizaje de 2,4 kilómetros    de  largo   para aviones pesados, con capacidad para operación nocturna de aeronaves,   control de tráfico aéreo, equipos de abastecimiento de combustible, bomberos, hangares, oficinas y almacenes. En ellas se registra la presencia continuada de aeronaves de combate, como los cazas supersónicos a reacción F-16  y  F-15,  aviones de reconocimiento y patrulla Orión P-3, aviones de Inteligencia de señales E-2 AEW, E-3 AWACS, aviones de rescate y tanqueros para reabastecimiento de combustible en vuelo como el Hércules  HC-130, de transporte táctico como el Hércules C-130  y  helicópteros de distinto porte.
Hay abundante evidencia de  que en estas instalaciones de EE  UU y  en  otras de mucho menor perfil se realizan en los hechos, operaciones militares encubiertas de la más diversa índole y que cumplen múltiples funciones estratégicas;  entre  ellas    apoyar ataques militares contra organizaciones rebeldes locales que estorben los intereses de EE  UU y sus aliados, y  guerra de Inteligencia de señales electrónica y de comunicaciones que permite detectar la posición de los blancos, identificarlos e implementar el ataque con bombas inteligentes.  Claro  ejemplo  de  esto fue  el bombardeo al campamento ecuatoriano en el que murió Raúl Reyes.
Las instalaciones estadounidenses cumplen además misiones de vigilancia y espionaje de los sistemas de armas y fuerzas militares del país anfitrión y sus vecinos,  realizan  acciones     de infiltración, relevamiento, influencia y control sobre las Fuerzas Armadas y poblaciones de los países con el engaño que le traerán progreso local, bienestar económico, empleos y seguridad.  La presencia militar latente de EEUU en la región facilitará planes de despliegue rápido regional y global de sus fuerzas de tareas ante conflictos. También pueden actuar como elemento político disuasivo  afín a los intereses de Washington.  Es  impresionante  la transformación sufrida  por  estas  organizaciones  que,  iniciándose  como ”CENTROS DE AYUDA HUMANITARIA” a  las  necesidades  de  las  comunidades  civiles,  se  transformaron  en  formidables  elementos  castrenses,  casi imposibles de eliminar.
Valdría la pena averiguar lo que  le costó al Brasil de Lula  eliminar la base de San Pedro Alcántara en el corazón del Amazonas,   y al Ecuador de   Rafael  Correa la  de  Manta  sobre la costa del Pacífico.
Una de las metas de las operaciones de Inteligencia de EE UU en Argentina parece ser materializar, poco a poco, una progresiva presencia en el país  que  no necesariamente significa  permanencia desde el inicio, ya  que  normalmente  es un    nivel cooperativo y humanitario con bajo perfil;  pero  luego  y en el momento oportuno,   se  transforma  en   una  intervención militar negociada.
 Ya ha ocurrido así en varios países  ¿Permitiremos nosotros  el progreso de semejante procedimiento que  se ha iniciado con este Acuerdo?   y  además ¿no estaremos así  traicionando los principios fundacionales de la UNASUR?

1 comentario:

  1. Carta enviada a la presidenta genocida de la Nacion Argentina por correo postal
    www.cristinakirchnergenocida.blogspot.com

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